Desperté, moví mi mano para encontrarme con el cuerpo de Harry. Aún no despertaba, debía estar cansado. Sonreí al percatarme de que estábamos desnudos. Todo había sido perfecto, simplemente porque había sido con él. Entonces pensé en aprovechar la situación y con mis dedos navegué por cada parte de su cuerpo.
Cuando bajaba hacia su cadera él daba pequeños temblorcitos con sus piernas. No era justo, él podía ver mi cuerpo y yo no podía ni tocar el suyo.
Yo: Harry, despierta –susurré suavemente en su oído-
El se dio media vuelta, para darme la espalda.
Yo: No me hagas tener que levantarte Harry –le advertí-
Ni se movió, pero sabía que me estaba escuchando. Igual, tenía planeado divertirme un poco con él.
Yo: Voy a tomar un poco de aire fresco –le dije sensualmente al oído, sentí como abrió los ojos, pero permaneció en la misma posición-
Me levanté todavía desnuda y fui caminando lentamente hacia la puerta del establo. Sentí su mirada en mí. Conocía sus debilidades, y, una de ellas, era mi cuerpo. Cuando estuve fuera del establo exhalé aquel hermoso olor; todo era mágico. Como lo planeé, en no menos de un minuto, Harry ya se encontraba a mi lado.
Yo: Creí que no te querías levantar –musité algo presumida-
Harry: No quería; hasta que se te ocurrió la grandiosa idea de caminar desnuda, ¿cómo no iba a seguirte? –resopló con el ceño fruncido-
Yo: Acéptalo: te tengo bajo la palma de mi mano –dije indiferente mientras volvía al establo-
El fue tras de mí y antes de que pudiera adelantarme, me beso lentamente, para después bajar por mi cuello y susurrar:
Harry: No presumas, porque yo también te tengo donde quiero.
Luego de unos besos más, entramos y nos vestimos. Teníamos que llegar pronto a casa, eso me había prometido Harry.
Harry: Estoy listo.
Yo: También yo –sonreí-
El muchacho me tomó desprevenida y me alzó entre sus brazos. ¿Qué estaba haciendo?
Harry: No te muevas, te llevaré hacia el coche –dijo-
Yo: Estoy ciega no paralítica, Harry, puedo caminar sola –pronuncié-
Harry: Lo sé; pero adoro la idea de cargarte en mis manos –justificó alegré, no le contesté, a mi tampoco me molestaba la idea de que me llevara-
Me dejó caer sobre un cómodo asiento y el motor arrancó. Ya estábamos llegando a casa después de una larga hora de viaje.
Harry: Te veo luego, amor –dijo antes de que me bajara-
Yo: Claro –lo besé-
Harry: ¿Elisa? –preguntó.
Yo: ¿Sí?
Harry: Te amo.
Le dí otro cálido beso y comencé a trepar al árbol que se localizaba en frente de mi terraza. Tenía que entrar por ahí si no quería que mis padres se enteraran de que había pasado la noche afuera. Abrí silenciosamente la puerta y salí de mi habitación.
Esther: Hija, ¿por fin despiertas? –inquirió al mismo tiempo en el que preparaba algo al horno
Yo: Sí, la fiesta me dejó muy cansada –mentí-
Esther: Ya veo. Hoy van a venir los tíos y los abuelos a cenar. Luego ponte algo bonito –señaló-
Yo: ¡Vale! –exclamé. Me encantaba comer en familia; era muy divertido-
Mientras tanto en el hotel de los chicos;
Niall: Y ¿cómo te fue? –le preguntó al chico de la cabellera con rulos-
Harry: Excelente –suspiró-
Louis: Conozco esa carita –entrecerró un ojo- ¡Lo hicisteis!
Harry: Tal vez –dijo nervioso- La amo, no lo pude evitar –aceptó-
Zayn: ¡Winner! –lo alentó-
Harry: Chicos… me gustaría haceros una pregunta.
Todos: ¡Escúpela!
Harry: Estuve considerando la idea de pedirle la mano a Elisa –sentenció tranquilo-
Niall: ¿La mano? ¿Para qué quieres su mano? –preguntó el rubio sin entender-
Harry: No tontito, pedirle la mano a alguien significa proponerle matrimonio –le explicó-
Liam: ¿No crees que estés apresurando un poco las cosas?
Harry: No creo que esté apresurando nada. Simplemente la amo como nunca amé a nadie en mi vida y quiero asegurármela, amarrarla a mí y no dejarla nunca. La perdí una vez, no quiero correr el riesgo de volver a perderla ni por asomo. He estado pensando en hacerlo dentro de un par de semanas, cuando ella cumpla los dieciocho –les djo el joven-
Zayn: Si eso es lo que quieres, no somos quienes para oponernos –sonrió-
Louis: Siempre te apoyaremos en tus decisiones, y si una de ellas es casarte, tienes mi aprobaón –le golpeó suavemente la espalda-
Harry: Muchas gracias chicos –cogió su chaqueta- Más tarde vuelvo, voy a visitar a mi futura esposa
¿Elisa? –inquirió algo extrañado- Si recién hace un rato has vuelto de estar con ella –agregó-
Harry: Sí; pero ya la extraño. Adiós –se despidió antes de cerrar la puerta del lujoso hotel-
Narra Elisa:
En ese momento estaba cenando con mi familia en casa. Todos mis parientes estaban en el comedor. Era fascinante la forma en la que nos queríamos entre todos. Nunca faltaban las risas de mi abuela, las locuras de mi hermana, los comentarios de mi primo, las preguntas de mi abuelo y los chistes de mi padre. Éramos una familia feliz.
Más tarde, mientras comíamos el plato principal, el timbre sonó unos segundos.
Esther: ¡Yo voy! –gritó mamá desde la cocina-
La señora abrió la puerta y se encontró con un ramo de hermosas flores, una caja de bombones, y la sonrisa de Harry.
Harry: Hola suegrita, ¿cómo le va? –besó su mejilla y le regaló una tierna mirada-
No hay comentarios:
Publicar un comentario