Por más de que me costó, me dediqué a observarlo por un momento, navegando por sus perfectos ojos, su descomunal mirada, sus brazos y sus manos; extrañando las frustrantes caricias que me provocaban todos los sentidos, pensando en lo difícil que sería si por cualquier razón, algún día tendría que alejarme de el, sería como perder mi mitad, como si me arrancasen una parte del cuerpo.
Louis: ¿Qué pasa? –preguntó sujetándome por detrás-
Yo: No lo sé, ha estado casi dos horas allí, sentado, tengo el presentimiento de que algo malo pasa –lo miré triste-
Louis: No digas eso, puede ser cualquier cosa. Quizás solo está recordando a su padre –dijo algo dolido-
Ladee la cabeza.
Yo: ¿Tú lo conociste?
Louis: Sí, era el hombre más gentil del mundo, siempre ayudando a los demás –sonrió cuando una lágrima cayó por su mejilla-
Yo:Seguro está orgulloso de vosotros, y seguro que os quería demasiado –lo abrasé-
Louis: ¿Puedes prometerme algo? –preguntó en mi oído-
Yo: Claro –asentí-
Louis: Prométeme que nunca nos dejarás, sea cual sea el motivo –derramó más lágrimas-
Le entregue una cálida y sincera sonrisa.
Louis: Es que no quiero perder a otra persona en mi vida; y también lo digo por Harry, si te llegara a perder no se que locura sería capaz de hacer
Yo: No es necesario ni prometerlo, por nada en el mundo me alejaría de las personas más bonitas de todas… ya sois parte de mi familia –limpié su mejilla-
Louis: Te quiero –me tomó la mano y regresamos al salón-
En ese momento ni me dediqué a cuestionar las cosas, pero no me di cuenta de lo grave que podían llegar a ser.
Pasaron un par de días. Me sentía tan infeliz. Ya ni me hablaba, estábamos a medio metro y no me decía una palabra, ni un beso, una sonrisa, nada.
Con lo bien que conocía a Harry bastaba para darme cuenta que algo no estaba bien. Su actitud era extraña, y se veía dudoso, pensativo, hasta inseguro.
Ya no seguiría pasando esto por alto, fingiendo que no sabía que algo rodaba mal; me encaminé a su habitación y lentamente abrí la puerta. Sentí su presencia sentado sobre su cama, mis sentidos se agudizaron al sentir ese masculino perfume, conectamos miradas dos segundos, pero luego la retiré ya que me encontré perdida en sus ojos. Para mi suerte este corrió su vista de la mía.
Tenía el cabello levantado como siempre, esta vez sus ojos estaban rojos y muy hinchados, su rostro algo más pálido, y su expresión de pena era notable a mil kilómetros. Después de casi cinco minutos en silencio, volteé y capté nuevamente sus ojos, me habían atrapado; estaba tan triste como yo. Su pestañeo era aterciopelado y sus ojos parecían haber llorado demasiado. Nos observamos en silencio y luego suspiró una y otra vez.
Yo: ¿Podemos hablar? –dije triste-
Harry: Sí –contestó dudoso-
Yo: Dime que te está pasando
No pude eludir mis sentimientos y lo mire con más pasión de la que creí que podría caber en mi alma.
Harry: No pasa nada… -dijo sin mirarme-
Yo: Te conozco Harry, dime que es lo que te tiene tan preocupado –lo tomé de las manos-
Este se alejó con un movimiento tan brusco que me sobresalté.
Harry: Elisa, por favor, no te acerques así, no quiero encariñarme más –pareció estar luchando consigo mismo para alejarse-
Se decía cosas para el, como si tratara convencerse de algo.
Yo: Pero, ¿no somos novios? –pregunté sin entender-
Su rostro se transformó. Esta vez se tornó más pálido y nostálgico que lo habitual.
Harry: Estoy en medio de un contrato –sus ojos se aguaron-
Yo: ¿Qué clase de contrato? –traté de ser positiva, pero fue difícil al ver así a Harry-
Harry: Uno muy importante, inimaginable –dijo-
Yo: Eso es fantástico –hice un esfuerzo para parecer entusiasmada, pero no pareció funcionar- ¿Por qué estás así entonces?
Traté de pensar como en verdad me sentía, pero ya sabía porque el chico estaba así, simplemente no me sentí bien, crucé mis dedos por última vez y deseé que no fuera lo que estaba pensando.
Harry: Me tendré que ir… por tres años –escondió su cara entre las manos-Yo: ¿Tres años? –mis ojos estaban humedecidos-
Harry: Elisa, no quiero perderte –se tapó el rostro-
Escuché como sollozaba y me quede en silencio, el me volvió a mirar, esta vez sus ojos estaban llenos de lágrimas; hacia pucheros y sus labios tiritaban. No aguantaba verlo así, deje que se apoyara en mí, fue imposible no terminar llorando con él, sus sollozos me tenían destruida, bese su mejilla y lo intenté calmar.
Yo: Harry tienes una oportunidad soñada, no hagas algo de lo que te arrepentirás –intenté animarlo, pero era imposible-
Harry: Haré lo que tú me digas –me miró intensamente, esperando que hablara-
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