Estábamos llegando y observé por la ventanilla, a lo lejos se veía una cabaña. La hierba era perfectamente verde. Cuando bajamos pude escuchar crujir las hojas paso a paso, todo era mágico. Louis sacó las viejas llaves de su bolsillo e hizo el intento de abrir, al principio no lo logró, pero luego Rebaca lo ayudó y él le dio un tierno beso.
Cuando entré de verdad me lleve una gran sorpresa, era preciosa, tan acogedora y familiar. Todo era de madera, y el olor inundaba mi nariz de una manera exquisita, en el medio se encontraba una alfombra extensa y visiblemente cómoda, en frente a una estufa que ya Nayi y Niall se encargaban de encender.
Harry: ¿Te gusta? -preguntó-
Yo: Es preciosa... -pegué un fuerte suspiro-
Harry: Como tú -besó mi mejilla, yo solo sonreí y me dispuse a recorrer la casa-
Más tarde en la habitación:
Nayi: Es perfecta -dijo guiñándome el ojo-
Yo: ¿Qué quieres decir, perfecta para qué? -pregunté con el ceño fruncido-
Nayi: Solo pensaba...Hazza y tú habeis estado MUY pegaditos estos días -cambio el tono de su voz y lo hizo sonar pervertido-
Yo: ¡Mira quien habló! -dije cruzándome de brazos divertida- Los que están a puras miraditas sois tu y Niall -asentí con mi cabeza-
Nayi: ¡Elisa! -dijo avergonzada-
Sarah: ¿Habeis visto lo guapo que está Zayn? -sonrió levemente-
Lucía: ¿Te gusta? -preguntó anonada-
Sarah: ¿Bromeas? ¡Me fascina! -río tonta- ¿Creeis que le gusto?
Rebeca: Si no le gustaras explícame porque por poco se le cae la baba cuando te mira... -dijo obvia-
Sarah: ¿Lo dices enserio? -insistió con ternura-
Yo: ¡Claro que habla enserio! -tomé sus manos- Juégatela y verás que todo sale bien
Sarah: Gracias chicas -dijo invitándonos a un abrazo grupal, todas nos abrazamos-
Lucía: Chicas mejor bajemos...nuestros hombres ya nos deben estar esperando -dijo de forma distraída, las demás reímos-
Enseguida bajamos y los chicos estaban realizando el intento de cocinar, aunque habían quemado todas las hamburguesas.
Lucía: ¡Sois un completo desastre! -les dijo en una carcajada-
Zayn: Tienes razón -asintió chistoso- Elisa, tu eres buena con recetas y todo eso... ¿podrías hacerlo tu? -dijo haciendo puchero-
Yo: Claro, que morro que tienes, jajaja -me coloqué el delantal- Preparad la mesa que termino en 20 minutos -dije buscando los ingredientes-
Harry: Sí id; nosotros cocinamos -dijo distraído-
Yo: ¿Nosotros? -enarqué una ceja coqueta-
Harry: Cuatro manos trabajan mejor que dos -dijo a escasos centímetros de mí-
[No quiero que me des ninguna de tus manos... ¡Quiero tus labios Harry!] pensé.
Yo: Tú ganas -dije, y le tiré un delantal por la cabeza, el sonrió complacido-
Nos mantuvimos allí más de lo necesario, fue simplemente porque amábamos tenernos cerca. Él y yo nos ensuciamos con harina mutuamente y reímos, luego tocábamos nuestro propio concierto con las ollas y cucharas, hasta bailamos Rock & Roll como dos idiotas.
Llevamos la pasta a la mesa bien preparada por los demás chicos.
Harry: ¿Donde están Sarah y Zayn?
Liam: Salieron a hablar tranquilos -concluyó pícaro-
Yo: Me imagino... -insinúe algo-
Rebeca: ¡Está deliciosa vuestra pasta chicos! -dijo lamiéndose los dedos-
Harry: Lo sé, Elisa y yo funcionaríamos bien como marido y mujer -me observó con una mirada que probablemente haya inventado para derretir el corazón de cualquier mujer-
Yo: Gracias Rebeca -dije embobada por el comentario del chico-
Casi todos, con excepción de Niall, Lucía, Harry y yo, estaban algo borrachos, pero ya era normal, tener que convivir con 5 chicos hacía que muchas cosas se volvieran normales.
Yo: Me voy a bañar...-dije parándome de la silla, pude ver como Harry tragó saliva-
[Quisiera ir con ella...]
[¡Lo sabía!]
[¿Otra vez tú?]
[¿Qué pasa? ¿Te excitaste de solo imaginar a tu novia con jabón por todo el cuerpo?]
[¡No! Pero ahora sí... ¡Gracias!] pensó Harry mientras tenía una discusión con sí mismo.
Al terminar mi baño bajé con la toalla enredada en mi cuerpo a preguntarle a Nayi si me prestaría ropa, necesitaba solo una camiseta y pantalón porque ya llevaba conjunto interior. Como acostumbraba, el destino siempre hacia que algo pasara para que él y yo termináramos solos, ahora él era el único en la sala.
Lo observé y apenas notó mi presencia pude jurar que me estaba comiendo pedazo por pedazo con esa mirada. Hubiera querido tener telepatía para saber qué es lo que él estaba pensando ó si estaba metido en el mismo problema que yo, por que yo no lograba pensar.
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