martes, 9 de abril de 2013

Capítulo 59

Nayi: ¡Por dios! A Harry le pasó lo mismo, Niall me lo contó –gritó emocionada- Esto parece una película, Elisa tu crees que…
Yo: Basta Nayi –le ordené- No quiero enredarme más con este tema, quizás solo fue una coincidencia y ya –me apresuré a decir-
Nayi: Las coincidencias no existen, cariño–aseguró ella-
Medité por unos segundos; en realidad yo nunca había creído en las coincidencias, pero no se me ocurría otra cosa para poder explicarlo.
Yo: Si sigues así me voy a dormir –inquirí entre dientes-
Nayi: Lo siento –respondió tierna- ¿Sabes? A veces me olvido de que estás ciega –suspiró-
Un silencio se apoderó de la conversación. Estaba algo enfadada, molesta. Eso era una locura, una total y completa locura.
El universo no estaba pendiente de lo que hacíamos Harry y yo. Sí, tenía que ser solo casualidad.
Hablamos un rato más de pavadas. Me contó cosas sobre ella y Nayi, que seguían juntos. Al parecer su relación estaba cada vez más fuerte. Aunque no se lo haya dicho, sentí un poco de envidia.
Tuvimos que despedirnos cuando el despertador sonó, anunciándome que debía ir al instituto. ¡Habíamos hablado toda la noche!

Actualmente en Londres;
Niall: Repítelo una vez más -pidió el rubio contemplando la pizarra llena de planes de su amigo.
Harry: Lo primero será convencer a los chicos de que nos ayuden –señaló- Luego le pediremos a Jake que nos de información acerca de ella, cualquier cosa que sirva –concretó- Después…
La charla se prolongó durante horas. No hicieron otra cosa que idear planes toda la semana.
Se mantenían atentos a cada pista, cada señal.
Parecía algo imposible localizar a una persona en todo el planeta, pero no perdían ni la más mínima esperanza.
Hasta habían convencido a su querido manager, Simon, quien tenía muchos contactos. Y a Jake, el ‘ex-novio’ de Elisa; quien de vez en cuando se sentía algo incómodo por las miradas salvajes que le echaba Hazza.
Harry era otro; parecía que había dado un giro de ciento ochenta grados. Estaba más animado y nunca se quedaba solo.

La tarde se aproximaba, ya habían pasado semanas desde que habían comenzado el plan, y no conseguían nada.
Niall: ¡Tengo una idea! -gritó el chico de cabellos dorados escandalizado, corriendo desde la cocina hasta el salón, donde se encontraban los demás chicos.
Louis: Escúpela ahora mismo.
Niall: Esperad que termine de comer mi bollito–dijo mirando el trozo de comida-
Jake: ¡¿Qué bollito ni que bollito?! –pronunció arrebatándoselo y tirándolo por la ventana-
Zayn: Dinos de una vez lo que pensaste –lo cogió por los hombros-
Niall: Tranquilos, tranquilos –los calmó- Se me ocurrió que ya que la madre de ella y yo nos llevamos muy bien, podría llamarla. Quizás así obtengamos alguna pista.
Harry: ¡Eres un pequeño genio Nialler! –lo abrazó- Ojalá funcione, ya la estoy empezando a necesitar demasiado –dijo más para sí mismo que para los demás-
El rubio tomó su teléfono y con las miradas de todos sobre él, marcó el número.
Sonó cuatro veces antes de que Esther atendiera.
Esther: ¿Diga? –preguntó extrañada-
Niall: ¡Señora Esther! –no pudo evitar gritar con entusiasmo y algo de alivio-
Los demás chicos se petrificaron y,  a la velocidad de la luz, se acercaron a él; intentando escuchar a través del teléfono.
Esther: Niall, pequeño. ¿Cómo te encuentras? –inquirió-
Niall: Extrañando a su hija –mencionó triste-
Esther: Ella también os extraña, pequeño –le hizo saber-
Niall: Pero no llama ni atiende las llamadas –se quejó-
Esther: Tienes que entender que está enfrascada en olvidar a Harry.
Niall: ¿Y como lleva el tema de la ceguera? –preguntó atropelladamente-
Esther: Todavía se está adaptando, aunque ya lo tiene casi superado pero obviamente odia no poder ver –aseguró lo mujer- Está en su dormitorio, la puedo oír cantando…Dudo que quiera hablar contigo, lo siento hijo.
Niall: Entiendo –musitó, sin embargo fue duro para él escuchar eso- ¿Y qué hay de su vida? –cambió de tema-
Esther: Uf… me siento fatal. Estoy con un resfriado, lo tengo desde que volví –se frenó bruscamente al darse cuenta de lo que había dicho-
Niall: ¿Desde que volvió? –enarcó una ceja- ¡Eso podía significar una sola cosa!- Señora, ¿

¿está en Madrid?
Al ingerir esas últimas palabras el corazón de Harry empezó a latir de forma atropellada.
Esther: Niall, me tengo que ir –dijo aún nerviosa- Luego hablamos.
Niall: ¡Espere señora!
Pero ella colgó.
Harry: ¡¿Qué dijo?! –indagó y por poco se le tiró encima-
Niall: ¡Lo tengo! –gritó al fin- ¡Está en Madrid!
Liam: ¿Cómo lo sabes? –pegó un grito exasperado-
Niall: Su madre dijo que estaba resfriada desde que habían vuelto. Es obvio que se refiere a cuando regresaron a su país.
Harry: ¡Mi Niall, te amo! –dijo besando su frente- Recoged vuestras cosas, nos vamos de viaje.


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