jueves, 4 de abril de 2013

Capítulo 45

Amaneció de una manera extraña, la luz tenía el matiz gris verdoso de un día tormentoso en la pradera. Y la lluvia parecía haberse convertido en niebla.
Harry despertó exactamente en la posición con la que recordaba haber dormido, con su pierna sobre la bonita chica, su chica. Levantó la mirada y la observó.
Harry: Buenos días –sonrió, una sonrisa demasiado bonita como para desgastarla, pero él quería regalármela solo a mí-
Me quede unos segundos en silencio, contemplando su rostro, luego bajé la vista y recorrí su cuerpo con ella. Se veía flamante como ayer, con una belleza inhumana, facciones devastadoras, brazos fuertes y fornidos, como si fuera creado por un artista antiguo. Lo nuestro era amor puro, intenso, especial. Un amor como pocos, y nosotros lo sabíamos. No era muy difícil darse cuenta, o tal vez lo era.
Yo: Estoy cansada -me quejé-
Harry: No pareció preocuparte ayer –esbozó una sonrisa suave y encantadora-
Yo: Que bobo eres –reí de forma burlona-
Harry: Que guapa eres –hizo una mueca-
Yo: Harry... -susurré mirandole-
Harry: Dime hermosa -tomó mi cintura-
Yo: Lo que pasó fue una locura –musité-
Harry: ¿No te gustó? -preguntó enarcando una ceja-
Yo: Fue increíble... -suspiré- Es solo que nunca me había detenido a pensar; hace tres meses ni siquiera imaginaba poder conocerte y míranos, aquí estamos, juntos; aunque muchas veces peleamos no logramos evitar la fuerza sobrenatural que está dispuesta a hacer todo para mantenernos unidos –casi sonreí-
Harry: Lo sé, pero el amor todo lo puede –se acercó y devolviéndome la sonrisa, posó sus labios en los míos-
En ese instante golpearon la puerta y los dos nos sobresaltamos.
Louis: ¡Llegamos! -se anunció desde afuera-

Rebeca: ¡Abridnos! -gritó tiritando a causa del frío-
Harry y yo nos miramos alarmados, teníamos que actuar rápido si no queríamos que todos se enterasen de lo que había ocurrido a la madrugada. Comenzamos a vestirnos torpemente, juntando la ropa que estaba desparramada por toda la sala.
Harry: ¡Escóndete en el armario! -dijo exaltado señalando un viejo armario lleno de telarañas-
Yo: Ni muerta me meto ahí -retrocedí con cara de asco-
Harry: Pues... -pensó- ¡Sube al techo! –exclamó preocupado-
En el momento en que estaba dispuesta a obedecer la orden, me percaté de que no hacía falta armar tanto revuelo cuando era posible hacerlo mucho más simple.
Yo: Harry no es necesario esconderme –me detuve- Voy a la habitación y tú diles que estoy durmiendo -guiñé el ojo derecho-
Harry: Está bien -asintió- Espera Elisa -dijo alcanzándome velozmente y sujetándome con sus compactas manos-
Yo: ¿Qué pasa? -pregunté nerviosa-
Harry: Tengo miedo de muchas cosas –me habló con claridad al oído- Pero también tengo miedo de salir de esta cabaña y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo –entrelazó sus manos por detrás de mi espalda- Prométeme que cuando regresemos a Londres todo seguirá siendo igual
Yo: Prometido –le robé un beso-
Subí a paso rápido al cuarto, y Harry les abrió pesadamente a los chicos.
Harry: Hola chicos –dijo con su característica voz musical-
Ellos caminaron directamente en dirección a la estufa, para echarse sobre los confortables cojines que la abuela de Louis había tejido.
Nayi ¿Como lo pasasteis? -preguntó ansiosa, por un momento Harry creyó que todos sabían lo que había pasado pero luego se dio cuenta de que no, hubiese sido imposible, todas las ventanas y cortinas estaban cerradas, al igual que las puertas-
Harry: Bien, jugamos a las cartas y hablamos un rato -mintió- ¿Vosotros?
Niall: Caminamos mucho y fuimos a ver las estrellas
-dijo agotado, como si le habría dado la vuelta al mundo- Nos perdimos en la oscuridad, pero encontramos una choza con rocas y dormimos allí –admitió-
Lucía: ¿Y Elisa? –preguntó-
Yo: Hola, estaba dormida -bajé en el momento justo, pude ver como a Harry ya le habían empezado a temblar las manos ante la pregunta de la joven-
Zayn: Ya son las dos -dijo perdido en las agujas del reloj-
Liam: Vayamos guardando todo, también hay que hacer una limpieza –recordó exhausto-
Ordenamos y limpiamos por casi hora y media, Niall comía cada galleta que encontraba, Zayn y Sarah no dejaban de besarse; se habían hecho novios ayer.

Al terminar le dimos un último vistazo a la cabaña; Harry y yo nos miramos con melancolía, sabiendo que fue allí donde dimos un paso gigante en nuestra relación. Pero sorpresivamente al poner tan solo un pie fuera de la cavaña, nos encontramos completamente rodeados de copos de nieve que caían cada vez más rápido. Ante la fascinación que teníamos, ya que jamás habíamos visto algo así, comenzamos, obviamente, a crear una guerra de nieve como las de las películas. Luego subimos al viejo coche de Lou y viajamos entre la niebla.

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