Quisiera haber cambiado las cosas, quisiera no haber sido tan boba y haberle dicho que se quedara, que no podría vivir sin el, que nada tenía sentido así. Pero otra vez me deje llevar por mi cabeza, y no por mi corazón. Haciendo que luego me arrepintiera de todo, si supiera que dolería de está forma, ahora desearía haberle dicho que no se fuera.
Yo: Ve –dije por lo bajo-
No soné muy convencida, me fue imposible ocultar el dolor.
Me abrazó y nos ahogamos en largos llantos, sintiéndonos quizás por última vez, ¿Tres años? Nunca pensé que tendría que alejarse de mí por tanto tiempo. Estaba destrozada, solo quería quedarme allí con el, congelar el tiempo y hacer que este abrazo durase para siempre. Sentir su perfume, sus suaves caricias, sus desconcertantes frases y su cálida respiración. Estos meses habían sido sin duda, los mejores de toda mi vida, había cumplido mi sueño, haciendo lo que más amaba; pero sin darme cuenta le había regalado el corazón a ese chico. Todo era una especie de mundo mágico, pero por desgracia ya tendría final. Ahora nada era posible, porque cuando tuve la oportunidad de contenerlo no lo hice, y como una tonta lo incentivé a distanciarse de mí para siempre, a separarnos, separarnos cuando éramos almas gemelas. No cabía un solo pensamiento en mi cerebro que no sea pesar. Perduramos así, cerca, abrazados, como si fuéramos uno solo, sin siquiera hablar, solo juntos.
Yo: Harry –susurré al fin-
Harry: ¿Si? –me abrazó aún más-
Yo: Quiero pedirte perdón; perdón por todas las veces que te he hecho sufrir, perdón por mis enfados tontos que han sido bastantes –reímos juntos- Perdón por no darme cuenta antes; por hacer las cosas tan difíciles cuando siempre estuvieron claras –lo miré- Soy lo que estás viendo gracias a ti
El solo se quedó mirándome, sus ojos estaban inflamados de tanto llorar, y me regalo una sonrisa, de esas que pagaría todo lo que tengo y más por contemplar.
Harry: No hagas eso, no te despidas de mi ahora. Puedes cambiar de opinión y decirme que me quede
Dijo mientras sus preciosos ojos inconscientemente optaban por parecerse a dos radiantes luceros.
Yo: Harry, ya está. Te irás –me rendí- No es un adiós, tómalo como un ‘Nos vemos luego’ –lo observé, su pena era inocultable, su cara trasmitía todo su dolor, haciendo partir mi alma en mil pedazos-
Lo veía tan perfecto, sus ojos, sus labios, la forma en que me hablaba, su manera de ser, hasta su pelo, todo me gustaba de él y no quería dejarlo. Nos recostamos sobre su cama, cerré mis ojos percibiendo el sonido de su respiración entrecortada, acercó sus labios a mi oído y susurró algo que realmente no entendí. Apoyé su cabeza en mi pecho, pero este la desplazó hacia quizás la parte más débil de mi cuerpo. Comenzó a deslizar su nariz hacia la curva de mi mandíbula, haciéndolo sentir los furiosos latidos de mi corazón, mientras le daba caricias en su pelo.
Aquella noche no dormí bien, no dejé de llorar. Me intenté distraer con el sonido de la lluvia y el viento, pero no funcionó en lo más ínfimo. Solo podía pensar en cuanto deseaba continuar así con el, observándolo dormir, creyendo que nada ni nadie nos podría separar. Pero tristemente esa no era la realidad, era otra.
La mañana comenzó cálida, abrí suavemente mis ojos, los rayos de sol inundaban la habitación de luz, observé a Harry, aún estaba dormido. Su perfecto rostro parecía más hermoso al despertar, sus rizos eran un precioso desastre. Se mantenía amarrado a mi cintura, con su cabeza apoyada en mi pecho. Parecía un ángel. Me incliné y besé su frente esperando que despertara, pero este se dio vuelta dándome la espalda, no iba a rendirme, al menos no ahora; me acerqué y besé sus labios, apreciando tal vez una de las siete maravillas del mundo. El abrió pesadamente sus ojos y me observó, soltó unas lágrimas y me regalo una de sus más chocantes sonrisas.
Harry: No más lloriqueos –suspiró tratando de sonar animado- Tenemos que disfrutar lo que queda –murmuró y mordió suavemente mi oído, causando que un escalofrío recorriera mi espalda-
Yo: Te amo –levanté la cabeza-
Harry: Yo también te amo –sonrió con pocas fuerzas- Vamos a desayunar, tengo varias sorpresas para esta noche
Yo: ¿Sorpresas? –fruncí el ceño-
Harry: Sí, y no empieces a preguntar porque no te lo diré –dijo entre un bostezo-
Yo: Esta bien –dije perezosamente-
El se levantó y me invitó a subir sobre su espalda. Bajamos sigilosamente por la escalera, pero nos encontramos a los demás chicos sentados sobre el sillón, llorando como nunca los habíamos visto.
Louis: No quiero que te vayas –chilló entre pena y bronca-
Zayn: Te extrañaré –dijo limpiándose la nariz-
Harry: Chicos –suspiró mientras los abrazaba- No me iré para siempre, este no es el final –dijo aguantando el llanto-
Yo: Puede que si lo sea –asentí dura, Harry me miro sin entender y su rostro repentinamente se tornó frío- Si te va bien en la gira, dudo mucho que vuelvas
Harry: Pues si no te volveré a ver nunca, tiró todo y no voy –dijo enfadado-
No hay comentarios:
Publicar un comentario