jueves, 4 de abril de 2013

Capítulo 46

Cuando llegamos a Londres fuimos directos a acostarnos, estábamos agotados, sobre todo Harry y yo; las chicas también se quedaron en la mansión, juntamos todos los colchones y dormimos en el suelo del salón hasta el anochecer. Desperté cuando el sol casi estaba desapareciendo, rodeada por los brazos de Harry, hice una maniobra y pude salir de allí; dejándolo abrazando a la almohada. Luego vi que Nayi era la única despierta y nos dirigimos al jardín. Caminamos en silencio hasta llegar a un tronco y sentarnos sobre él. Nayi me miro sonriendo satisfecha y se acercó a mí.
Nayi: Estaba esperando que te despertaras ¿sabes? -guiñó un ojo-
Yo: ¿Si? -dije sin importancia- Estaba muy cansada…
Ema: ¡Elisa! Deja ya tus ridículas excusas y cuéntame cómo te fue… porque te veo y creo que me ocultas lo mejor -la miré y sonreí-
Yo: ¡Nayi, estuvo fantástico! –suspiré mientras tapaba mi cara entre mis manos con vergüenza-
Ema: Cuéntame, cuéntame, cuéntame –me dijo alterada-
Yo: Bueno al principio solo hablamos y luego… lo besé –alargué-
Ema: ¡Te lo dije! ¡Ya sabía que tu y el terminarían en algo! –dijo entre sorprendida y contenta-
Yo: Pero eso es solo el comienzo Ema –mire el suelo algo avergonzada-
Ema: ¡Debes estar bromeando! –comenzó a saltar como desesperada, yo negué con la cabeza- ¡Wow! Dime que parte de la historia me perdí para que pasaran tantas cosas –reímos-
Yo: Te perdiste todo amiga, desde la vez que salimos y casi me besa hasta la vez que me prometió amarme como nadie lo ha hecho –pegué un gritito de emoción para luego abrazarnos- ¡Me colgué de su del cuello y lo apreté mucho! –dije moviendo mis piernas-
Nayi: Y luego… -me insistió porque sabía que había algo más-
Yo: Luego, cuando creí que no tendría más fuerzas, le dije que aún no estaba lista para hacerlo, tu sabes… -conté nerviosa-
Ema: ¡Eli! -gritó asombrada-
Yo: ¿Tú…ya tuviste primera vez? –pregunté expectante-
Ema: ¿Por qué lo piensas? –tartamudeó-
Yo: ¡Dime con quién! –le exigí dándome cuenta-
Ema: Adivina –se rindió-
Yo: No sé, ¿algún novio de antes? –le pregunté-
Ema: No… -se hizo la interesante-
Yo: ¡Dime! No soy buena en las adivinanzas –insistí-
Nayi: Te doy una pista, está en esta casa –me miró y se puso roja-
Yo: ¡No! –grité emocionada- ¡¿Niall?!
Ema: Aha… -asintió-
Yo: Pero, ¿Cómo, cuándo? –pregunté sorprendida-
Ema: En  la noche de las películas, y luego salimos a escondidas. Fue genial –suspiró-
Yo: Hablando de roma… -dije apuntando con la mirada a Niall que se acercaba a nosotras-
Niall: Hola hermosa –besó a Nayi cuando finalmente llegó, bueno, casi se la come viva-
Yo: Ejem… -carraspeé-
Niall: Lo siento Elisa tu también eres hermosa –besó mi mejilla-
Yo: Más te vale –sonreí-
Elisa: Os estamos esperando dentro, ya servimos la cena, las demás chicas se quedan a dormir. –dijo serio
Cenamos langosta a la parrilla, no era de mi agrado, pero el simple hecho de que lo estaba disgustando con ciertas personas especiales a mí alrededor hizo que no me importara si comía langosta, hamburguesa o incluso tierra. Louis, el chico más carismático y risueño que podía existir, estaba muy enfrascado en un chiste que ya hacía rato había perdido el sentido, pero el teléfono de Harry lo interrumpió.
Harry: Disculpas, ahora vuelvo –dijo parándose de la mesa y dirigiéndose al patio-
–¿Diga? –fue lo último que le había oído decir desde que cogió el teléfono.
Llevó más de una hora sin regresar al comedor. Cautelosamente me asomé por la cortina y lo pude ver sentado sobre el césped, observando al vacío, sus pensamientos parecían perdidos en la profundidad de un oscuro lago. Su rostro ya no era el mismo de siempre, se le veía triste, o mejor dicho confuso, iba a preguntarle si se necesitaba algo, pero algo en mi me decía que era mejor dejarlo solo.

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