Bueno chicas, este es el fin. Quizás suene muy triste pero la verdad es que estoy llorando. Esta fue mi primera novela y terminarla hace que me de melancolía. Es que no sé…para mi fue muy especial. Nunca pensé que os iba a gustar, tampoco pensé que llegaría a quereros tanto. Siempre estuvisteis ahí para mí y la verdad es que no tengo palabras para expresaros lo mucho que os adoro. Esto me sirvió para darme cuenta de muchas cosas que antes no sabía, como que AMO escribir y es la cosa que más disfruto en el mundo. Quiero deciros gracias por permanecer conmigo, por vuestro apoyo, por vuestro amor y cariño, por todo en fin, os amo, vosotrass lo sabeis ya que siempre os lo digo. No habrá segunda temporada, sé que muchas de vosotras hubiesen deseado que haya pero preferí terminar esta historia de amor aquí. Os amo, y esto no es un adiós, es un hasta siempre porque si pensaron que os librarían de mí estais equivocadas, pues tengo otra novela en mente.No sé si será otra vez de Harry o de los otros chicos, ayudadme a decidir.
Bueno chicas, eso os queria decir, hermosas lectoras (:
Gracias por todo,
Eli.
Serás mía, cueste lo que cueste
domingo, 14 de abril de 2013
Capítulo 75
Último capítulo.
Tres meses transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos. Cada día era mejor que el anterior. Especialmente aquel. Era el día de mi boda.
Cuando desperté Harry no estaba a mi lado, supuse que debía estar ayudando con todos los detalles y lo que estos implicaban para la boda. Mi madre besó mi mejilla y luego me envolvió entre sus brazos, que siempre me hacían sentir en mi hogar. Ella estaba emocionada y sabía bien por qué. Observar a un hijo crecer era complicado, pero dejarlo ir era aún más difícil.
Cuando terminé de vestirme, el peluquero se encargó de dejarme como una reina (según mi padre) y otras personas se encargaron de maquillarme y esas cosas de las que no entendía mucho.
La situación me llevaba a pensar: ¿Era esto lo que había imaginado para mi vida? No, la verdad era que jamás lo había considerado. Pero ahora que me tocaba vivirlo entendía que no importaba de que manera, sino con quién, y mi prometido era ese “quién”.
Al parecer yo no era la única que estaba nerviosa; no había forma de la que Niall pudiera dejar de comer, Zayn no paraba de llorar, Liam se encontraba el triple de servicial que siempre y Louis no musitaba ni una sola palabra.
En el transcurso de las últimas semanas, Harry y yo habíamos planeado acerca de nuestro futuro. Sobre lo que ocurriría después. Estaba completamente loco… ¡quería tener doce hijas! Al contrario, yo prefería tres hijos, dos niñas y un varón. Pero al final decidimos que con el paso del tiempo veríamos. Porque sería lindo que apostemos juntos. Y ahora había que disfrutar el presente.
Y allí estaba, caminando al altar en el mejor día de mi vida. Tan solo imaginarme a Harry ahí parado me emocionaba profundamente. ¿Qué había hecho yo para merecer todo eso? Tenía lo que quería y aún más. Cerca de él ni la gravedad existía, era él, solo él; siempre había sido él.
A la vez, otro sentimiento de felicidad recorría los extremos de mi cuerpo al saber que mi familia y mis amigos estaban allí acompañándome.
Por un segundo creí que me desmayaría. Pero entonces sentí la mano de Harry sobre la mía, la mayor parte de mi cuerpo sufrió un cosquilleo, el mismo de la primera vez.
El cura comenzó a hablar. Me hallaba tan nerviosa que no lograba entender ni una parte de las cosas que estaba diciendo. Lo único que podía hacer era sonreír.
Fue entonces cuando la vida otra vez me sorprendió, pasándome por arriba y demostrándome que nunca bastaba.
Jamás voy a poder describir lo que sentí en ese momento, las miles de ideas que pasaron por mi mente. Fue como si estuviera volando, como si existiese en una de esas películas donde todo es perfecto. Pero no; esto en realidad estaba sucediendo. No supe que decir, ni que hacer.
Cuando recuperé el aliento me di vuelta, sabiendo que era una locura. Quedé frente a él, el amor de mi vida.
Yo: Harry –dije causando que todos me observaran- Harry estás hermoso –susurré en medio de un sollozo-
¡Dios mío, estaba viendo otra vez! Ninguno de los presentes siquiera respiró ante la inesperada situación. Se miraron entre ellos, boquiabiertos, con los ojos como platos. Y de un segundo al otro, el lugar se halló repleto de llantos y abrazos.
Pero aún faltaba que alguien reaccionara. El muchacho que sostenía mi mano. Todos retornaron al silencio.
Harry frunció el ceño, dudando de algo semejante. Yo asentí con la cabeza, haciéndole entender que aquello era verdad. No pude evitar sonreír.
Harry: ¡Te dije que volverías a ver! –exclamó con un montón de lágrimas desrramándose sobre sus mejillas, mientras me elevaba sutilmente, quedando de puntillas a su altura-
Estaba tan perfecto. Sus rizos se encontraban extremadamente despeinados, aquel traje le quedaba increíble. Su mirada… aquellos ojos con los que tanto soñaba volver.
Yo: Te amo.
Y ahí fue cuando al fin lo comprendí: el amor es la prueba misma de que los milagros existen.
*5 años después*
Ya han pasado 5 años desde que recuperé la vista.Ahora Harry y yo estamos esperando una niña, Noah.
¿Y qué pasó con Niall, Nayi, Liam, Lucía, Zayn, Sarah, Louis y Rebeca?
Niall y Nayi acaban de tener un niño, Alex, es precioso.
Los gemelos de Zayn y Sarah, Lucas y Tom ya han cumplido 3 años.
Liam, Lucía, Louis y Rebeca se han ido los cuatro de luna de miel a Estados Unidos.
FIN
Tres meses transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos. Cada día era mejor que el anterior. Especialmente aquel. Era el día de mi boda.
Cuando desperté Harry no estaba a mi lado, supuse que debía estar ayudando con todos los detalles y lo que estos implicaban para la boda. Mi madre besó mi mejilla y luego me envolvió entre sus brazos, que siempre me hacían sentir en mi hogar. Ella estaba emocionada y sabía bien por qué. Observar a un hijo crecer era complicado, pero dejarlo ir era aún más difícil.
Cuando terminé de vestirme, el peluquero se encargó de dejarme como una reina (según mi padre) y otras personas se encargaron de maquillarme y esas cosas de las que no entendía mucho.
La situación me llevaba a pensar: ¿Era esto lo que había imaginado para mi vida? No, la verdad era que jamás lo había considerado. Pero ahora que me tocaba vivirlo entendía que no importaba de que manera, sino con quién, y mi prometido era ese “quién”.
Al parecer yo no era la única que estaba nerviosa; no había forma de la que Niall pudiera dejar de comer, Zayn no paraba de llorar, Liam se encontraba el triple de servicial que siempre y Louis no musitaba ni una sola palabra.
En el transcurso de las últimas semanas, Harry y yo habíamos planeado acerca de nuestro futuro. Sobre lo que ocurriría después. Estaba completamente loco… ¡quería tener doce hijas! Al contrario, yo prefería tres hijos, dos niñas y un varón. Pero al final decidimos que con el paso del tiempo veríamos. Porque sería lindo que apostemos juntos. Y ahora había que disfrutar el presente.
Y allí estaba, caminando al altar en el mejor día de mi vida. Tan solo imaginarme a Harry ahí parado me emocionaba profundamente. ¿Qué había hecho yo para merecer todo eso? Tenía lo que quería y aún más. Cerca de él ni la gravedad existía, era él, solo él; siempre había sido él.
A la vez, otro sentimiento de felicidad recorría los extremos de mi cuerpo al saber que mi familia y mis amigos estaban allí acompañándome.
Por un segundo creí que me desmayaría. Pero entonces sentí la mano de Harry sobre la mía, la mayor parte de mi cuerpo sufrió un cosquilleo, el mismo de la primera vez.
El cura comenzó a hablar. Me hallaba tan nerviosa que no lograba entender ni una parte de las cosas que estaba diciendo. Lo único que podía hacer era sonreír.
Fue entonces cuando la vida otra vez me sorprendió, pasándome por arriba y demostrándome que nunca bastaba.
Jamás voy a poder describir lo que sentí en ese momento, las miles de ideas que pasaron por mi mente. Fue como si estuviera volando, como si existiese en una de esas películas donde todo es perfecto. Pero no; esto en realidad estaba sucediendo. No supe que decir, ni que hacer.
Cuando recuperé el aliento me di vuelta, sabiendo que era una locura. Quedé frente a él, el amor de mi vida.
Yo: Harry –dije causando que todos me observaran- Harry estás hermoso –susurré en medio de un sollozo-
¡Dios mío, estaba viendo otra vez! Ninguno de los presentes siquiera respiró ante la inesperada situación. Se miraron entre ellos, boquiabiertos, con los ojos como platos. Y de un segundo al otro, el lugar se halló repleto de llantos y abrazos.
Pero aún faltaba que alguien reaccionara. El muchacho que sostenía mi mano. Todos retornaron al silencio.
Harry frunció el ceño, dudando de algo semejante. Yo asentí con la cabeza, haciéndole entender que aquello era verdad. No pude evitar sonreír.
Harry: ¡Te dije que volverías a ver! –exclamó con un montón de lágrimas desrramándose sobre sus mejillas, mientras me elevaba sutilmente, quedando de puntillas a su altura-
Estaba tan perfecto. Sus rizos se encontraban extremadamente despeinados, aquel traje le quedaba increíble. Su mirada… aquellos ojos con los que tanto soñaba volver.
Yo: Te amo.
Y ahí fue cuando al fin lo comprendí: el amor es la prueba misma de que los milagros existen.
*5 años después*
Ya han pasado 5 años desde que recuperé la vista.Ahora Harry y yo estamos esperando una niña, Noah.
¿Y qué pasó con Niall, Nayi, Liam, Lucía, Zayn, Sarah, Louis y Rebeca?
Niall y Nayi acaban de tener un niño, Alex, es precioso.
Los gemelos de Zayn y Sarah, Lucas y Tom ya han cumplido 3 años.
Liam, Lucía, Louis y Rebeca se han ido los cuatro de luna de miel a Estados Unidos.
FIN
Fin.
LLEGA EL FINAL...
¡CHICAS! MAÑANA ES EL GRAN FINAL y teneis que ganároslo!
¡SI! ¡MAÑANA ES EL GRAN FINAL!, y sinceramente me pone triste, porque es mi primera novela terminada y agradezco mucho que os tomeis el tiempo de leerla y que os guste los capitulos y en fin... el GRAN FINAL para que sea publicado... tengo que tener al menos 1 comentario de cada lectora, y también al menos 10 MG en mi estado. No se permite un comentario de una persona que no la lee, porque no será contado.SI VEO QUE LO CONSEGUÍS, IGUAL LO SUBO HOY!Me encantaría subirlo ahora mismo, pero me tengo que asegurar de que la leeis.
Kisses, Eli (:
¡SI! ¡MAÑANA ES EL GRAN FINAL!, y sinceramente me pone triste, porque es mi primera novela terminada y agradezco mucho que os tomeis el tiempo de leerla y que os guste los capitulos y en fin... el GRAN FINAL para que sea publicado... tengo que tener al menos 1 comentario de cada lectora, y también al menos 10 MG en mi estado. No se permite un comentario de una persona que no la lee, porque no será contado.SI VEO QUE LO CONSEGUÍS, IGUAL LO SUBO HOY!Me encantaría subirlo ahora mismo, pero me tengo que asegurar de que la leeis.
Kisses, Eli (:
Capítulo 74
Desperté con una cálida mano sobre la cintura, estaba más cansada que habitualmente y sabía bien por qué. Intenté ignorar aquel terrible sentimiento de pena, pero era algo imposible. Había llegado a estar tan cerca de tenerlo todo; pero esta vez no había salido como lo planeaba.
Harry: Buenos días, cielo–susurró en mi oído-
Yo: El cielo…como extraño ver ese hermoso color celeste –musité-
Harry: No es necesario hablar de esto –dijo algo incómodo-
Yo: No te preocupes –sonreí- De verdad no me molesta.
Harry: Y… ¿el cielo es lo único que extrañas observar? –inquirió con un tono de voz muy gracioso-
Yo: Claro que no –continué- También el verde del pasto, las flores, el rostro de las personas caminando en la calle, la sonrisa de Niall, y nunca pensé decir esto pero también mi cara de extraterrestre al despertar.
Harry: ¿Algo más? –insistió-
Yo: Ah sí, la cara de Brad Pitt.
Harry: Oh –dijo con resignación-
Yo: ¡Estoy bromeando tonto! Obviamente que lo que más extraño son tus ojos, tu pelo, la manera única en la que me hacías sucumbir con una sola mirada. Harry…no tienes una idea de lo completa que me sentiría si la operación hubiese funcionado –suspiré en un hilo de voz- Pero parece que no hay opción, permaneceré ciega por el resto de mi vida –añadí-
Harry: No, no lo harás.
Yo: ¿Cómo lo sabes? –me sorprendía la seguridad con que lo decía-
Harry: Solo lo hago, confía en mí. Cambiando de tema…, los chicos no estarán en casa hoy.
Yo: ¿Y? –fruncí el ceño. Sabía a donde quería llegar con tal comentario-
Harry: Bueno… yo… estaba pensando… –respondió de forma atrevida-
Yo: ¡Harry! ¡Eres un pervertido! –exclamé divertida-
Nuestras risas resonaron en la habitación.
Harry: Solo fue una broma –dijo mientras se tranquilizaba- Quiero invitarte a un lugar que fue muy importante en nuestras vidas, hace tiempo que no vamos y pensé que era una buena idea. Aunque lo otro no estaría nada mal…
Yo: ¿A dónde iremos? –tuve que preguntar. La intriga me mataba-
Harry: ¡Sorpresa! –respondió con satisfacción- Ven, sígueme.
Entrelazó su mano junto a la mía para guiarme y bajamos las escaleras de dos en dos escalones. Parecía emocionado de volver a aquel sitio. Me preguntaba a donde me llevaría. Abrió la puerta principal y salí velozmente con él, todavía de la mano.
Yo: ¡Harry estoy en chanclas! Me duelen los pies de tanto correr.
Me alzó sobre sus brazos y siguió corriendo.
Harry: Si querías que te llevara solo bastaba con decírmelo –me gustaba tanto cuando hablaba de esa manera-
Yo: ¡No lo dije por eso! Siempre le encuentras doble sentido a las cosas –protesté entretenida-
Harry: Tú haces que todo tenga más sentido.
Yo: Debería llamarte “Hazza el romanticón” –reí después de unos segundos-
Harry: Y tu “Elisa la perfección” –concluyó victorioso-
Yo: Tierno.
Harry: Linda.
Yo: Hermoso –continué. Si esto seguía así, teníamos para rato-
Harry: Cariñosa.
Y así nos mantuvimos hasta que me bajó por la cintura y me colocó sobre el suelo.
Yo: Y bien, ¿llegamos?
Harry: Estamos frente a la puerta. Ven, ábrela tú.
Me limité a aproximarme hasta él y sostuvo mi mano hasta que encontré el picaporte y lo giré lentamente, provocando que la puerta se abriera. Dimos unos cuantos pasos más y no logré descubrir nada que me digiera en dónde estábamos.
Yo: Dame una pista –supliqué con mi mejor cara de cachorrito triste-
Harry: Bueno…, haber… es grande.
Yo: ¿Es grande? –repetí- ¿Con eso se supone que adivinaré?
Harry: Na na na.
Yo: Espera, ¡¿te refieres a…
Harry: La canción que te dije que te dediqué –interrumpió inquieto. Mi cuerpo tembló-
Yo: ¡Por dios Harry! Dime que estamos en el teatro donde todo empezó –no conseguía creerlo-
Nadie contestó.
Yo: Harry ¿dónde estás?
–We've got a bit of love/hate, you take me to the edge then you hit the breaks –lo escuché cantar. No me quedaría allí sin acompañarlo-
Yo: I say it's over one day, but then I'm calling back begging you to stay. We make up then we break up all the time...
Juntos: We're like na na na, then we're like yeah yeah yeah. Always like na na na. Then we're like yeah yeah yeah.
Aquello era tan mágico. El tan solo volver a subir a ese escenario me hacía reencontrarme con mis sentimientos más profundos. Recordar todo. Una lluvia de imágenes se adueñó de mi mente; porque ciertamente siempre me había preguntado cuál fue el momento exacto en el que Styles había robado mi corazón. Y ahora lo sabía. Lo recordaba allí, comiendo un sandwich y al verme se le caía. Esa era la respuesta. Lo había amado desde el primer instante en que lo vi.
Estuve toda la tarde cantando con Harry. Simplemente había algo extraño en nuestras voces, era como si estuvieran conectadas, como si hubieran nacido para estar juntas.
Ahora estábamos precisamente como habíamos empezado.
Cuando al fin terminamos, nos sentamos sobre el escenario, con los pies colgando.
Harry: Parece que fue ayer cuando todo empezó –dio un profundo suspiró-
Yo: Al comienzo me parecías un engreído y te odiaba. Odiaba lo bien que me hacías sentir. Odiaba no poder odiarte –le confesé-
Harry: Yo lo supe desde el primer segundo. Sabía que serías mía.
Yo: Estaba tan nerviosa… las piernas me tiritaban –sonreí- Gracias, de verdad. Por traerme aquí.
Harry: No es nada. ¿Volvemos?
Yo: Aún no –preferí- ¿Qué te parece si vamos al parque que queda en frente de aquí? –propuse-
Harry: Claro, pero no demasiado tiempo porque ya ha oscurecido.
Saludamos al guardia que se encargaba de cuidar los alrededores del lugar y cruzamos para llegar a la plaza. Acordándome por mi memoria era un enorme parque, lleno de preciosos árboles, y flores de todos los tamaños y formas. Pero lo más bonito era sin duda, la fuente.
Dimos unas vueltas por los senderos hasta encontrarnos con la fuente. Tenía un plan malévolo, o algo así.
Yo: ¡Harry me parece que hay un zombi! –grité lo primero que se me ocurrió-
Harry: ¿Dónde? –fue lo único que pudo contestar antes de que lo empujara y cayera sobre el agua de la fuente-
Salpicó tanto que mi ropa se empapó. Y entonces me agarró de las piernas y me tiró hacia él. Empezamos a reír como dos dementes mientras jugábamos a la guerra de agua.
Harry: ¡Adivina quienes llegaron! –dijo incrédulo-
–¡Fuera bomba! –gritó una voz familiar. Cuatro chapuzones se oyeron a nuestros lados. Eso contestaba mi pregunta: Zayn, Liam, Louis y Niall.
Yo: ¿Qué haceis aquí? –pregunté sorprendida-
Zayn: Estábamos dando un paseo y os vimos…
Liam: Chicos… ¿os parece bien que estemos los seis nadando en la fuente de un parque? –inquirió tan educado como siempre-
Louis: ¿A quién le importa? –prosiguió- Tomémoslo como un simple baño.
Harry: Esperad… –señaló pensativo- ¿Qué es eso amarillo?
–¡Niall! –gritamos todos a la misma vez mientras salíamos corriendo de allí dentro.
Zayn: ¿Cómo se te pasa por la cabeza hacer pis en una fuente? –preguntó aguantándose las ganas de reír-
Niall: Lo siento, es que no me dejasteis parar por el camino –justificó-
Estallamos a risas. Y ahora sí, todos mojados, embarrados y sucios regresamos a nuestro hogar.
Harry: Buenos días, cielo–susurró en mi oído-
Yo: El cielo…como extraño ver ese hermoso color celeste –musité-
Harry: No es necesario hablar de esto –dijo algo incómodo-
Yo: No te preocupes –sonreí- De verdad no me molesta.
Harry: Y… ¿el cielo es lo único que extrañas observar? –inquirió con un tono de voz muy gracioso-
Yo: Claro que no –continué- También el verde del pasto, las flores, el rostro de las personas caminando en la calle, la sonrisa de Niall, y nunca pensé decir esto pero también mi cara de extraterrestre al despertar.
Harry: ¿Algo más? –insistió-
Yo: Ah sí, la cara de Brad Pitt.
Harry: Oh –dijo con resignación-
Yo: ¡Estoy bromeando tonto! Obviamente que lo que más extraño son tus ojos, tu pelo, la manera única en la que me hacías sucumbir con una sola mirada. Harry…no tienes una idea de lo completa que me sentiría si la operación hubiese funcionado –suspiré en un hilo de voz- Pero parece que no hay opción, permaneceré ciega por el resto de mi vida –añadí-
Harry: No, no lo harás.
Yo: ¿Cómo lo sabes? –me sorprendía la seguridad con que lo decía-
Harry: Solo lo hago, confía en mí. Cambiando de tema…, los chicos no estarán en casa hoy.
Yo: ¿Y? –fruncí el ceño. Sabía a donde quería llegar con tal comentario-
Harry: Bueno… yo… estaba pensando… –respondió de forma atrevida-
Yo: ¡Harry! ¡Eres un pervertido! –exclamé divertida-
Nuestras risas resonaron en la habitación.
Harry: Solo fue una broma –dijo mientras se tranquilizaba- Quiero invitarte a un lugar que fue muy importante en nuestras vidas, hace tiempo que no vamos y pensé que era una buena idea. Aunque lo otro no estaría nada mal…
Yo: ¿A dónde iremos? –tuve que preguntar. La intriga me mataba-
Harry: ¡Sorpresa! –respondió con satisfacción- Ven, sígueme.
Entrelazó su mano junto a la mía para guiarme y bajamos las escaleras de dos en dos escalones. Parecía emocionado de volver a aquel sitio. Me preguntaba a donde me llevaría. Abrió la puerta principal y salí velozmente con él, todavía de la mano.
Yo: ¡Harry estoy en chanclas! Me duelen los pies de tanto correr.
Me alzó sobre sus brazos y siguió corriendo.
Harry: Si querías que te llevara solo bastaba con decírmelo –me gustaba tanto cuando hablaba de esa manera-
Yo: ¡No lo dije por eso! Siempre le encuentras doble sentido a las cosas –protesté entretenida-
Harry: Tú haces que todo tenga más sentido.
Yo: Debería llamarte “Hazza el romanticón” –reí después de unos segundos-
Harry: Y tu “Elisa la perfección” –concluyó victorioso-
Yo: Tierno.
Harry: Linda.
Yo: Hermoso –continué. Si esto seguía así, teníamos para rato-
Harry: Cariñosa.
Y así nos mantuvimos hasta que me bajó por la cintura y me colocó sobre el suelo.
Yo: Y bien, ¿llegamos?
Harry: Estamos frente a la puerta. Ven, ábrela tú.
Me limité a aproximarme hasta él y sostuvo mi mano hasta que encontré el picaporte y lo giré lentamente, provocando que la puerta se abriera. Dimos unos cuantos pasos más y no logré descubrir nada que me digiera en dónde estábamos.
Yo: Dame una pista –supliqué con mi mejor cara de cachorrito triste-
Harry: Bueno…, haber… es grande.
Yo: ¿Es grande? –repetí- ¿Con eso se supone que adivinaré?
Harry: Na na na.
Yo: Espera, ¡¿te refieres a…
Harry: La canción que te dije que te dediqué –interrumpió inquieto. Mi cuerpo tembló-
Yo: ¡Por dios Harry! Dime que estamos en el teatro donde todo empezó –no conseguía creerlo-
Nadie contestó.
Yo: Harry ¿dónde estás?
–We've got a bit of love/hate, you take me to the edge then you hit the breaks –lo escuché cantar. No me quedaría allí sin acompañarlo-
Yo: I say it's over one day, but then I'm calling back begging you to stay. We make up then we break up all the time...
Juntos: We're like na na na, then we're like yeah yeah yeah. Always like na na na. Then we're like yeah yeah yeah.
Aquello era tan mágico. El tan solo volver a subir a ese escenario me hacía reencontrarme con mis sentimientos más profundos. Recordar todo. Una lluvia de imágenes se adueñó de mi mente; porque ciertamente siempre me había preguntado cuál fue el momento exacto en el que Styles había robado mi corazón. Y ahora lo sabía. Lo recordaba allí, comiendo un sandwich y al verme se le caía. Esa era la respuesta. Lo había amado desde el primer instante en que lo vi.
Estuve toda la tarde cantando con Harry. Simplemente había algo extraño en nuestras voces, era como si estuvieran conectadas, como si hubieran nacido para estar juntas.
Ahora estábamos precisamente como habíamos empezado.
Cuando al fin terminamos, nos sentamos sobre el escenario, con los pies colgando.
Harry: Parece que fue ayer cuando todo empezó –dio un profundo suspiró-
Yo: Al comienzo me parecías un engreído y te odiaba. Odiaba lo bien que me hacías sentir. Odiaba no poder odiarte –le confesé-
Harry: Yo lo supe desde el primer segundo. Sabía que serías mía.
Yo: Estaba tan nerviosa… las piernas me tiritaban –sonreí- Gracias, de verdad. Por traerme aquí.
Harry: No es nada. ¿Volvemos?
Yo: Aún no –preferí- ¿Qué te parece si vamos al parque que queda en frente de aquí? –propuse-
Harry: Claro, pero no demasiado tiempo porque ya ha oscurecido.
Saludamos al guardia que se encargaba de cuidar los alrededores del lugar y cruzamos para llegar a la plaza. Acordándome por mi memoria era un enorme parque, lleno de preciosos árboles, y flores de todos los tamaños y formas. Pero lo más bonito era sin duda, la fuente.
Dimos unas vueltas por los senderos hasta encontrarnos con la fuente. Tenía un plan malévolo, o algo así.
Yo: ¡Harry me parece que hay un zombi! –grité lo primero que se me ocurrió-
Harry: ¿Dónde? –fue lo único que pudo contestar antes de que lo empujara y cayera sobre el agua de la fuente-
Salpicó tanto que mi ropa se empapó. Y entonces me agarró de las piernas y me tiró hacia él. Empezamos a reír como dos dementes mientras jugábamos a la guerra de agua.
Harry: ¡Adivina quienes llegaron! –dijo incrédulo-
–¡Fuera bomba! –gritó una voz familiar. Cuatro chapuzones se oyeron a nuestros lados. Eso contestaba mi pregunta: Zayn, Liam, Louis y Niall.
Yo: ¿Qué haceis aquí? –pregunté sorprendida-
Zayn: Estábamos dando un paseo y os vimos…
Liam: Chicos… ¿os parece bien que estemos los seis nadando en la fuente de un parque? –inquirió tan educado como siempre-
Louis: ¿A quién le importa? –prosiguió- Tomémoslo como un simple baño.
Harry: Esperad… –señaló pensativo- ¿Qué es eso amarillo?
–¡Niall! –gritamos todos a la misma vez mientras salíamos corriendo de allí dentro.
Zayn: ¿Cómo se te pasa por la cabeza hacer pis en una fuente? –preguntó aguantándose las ganas de reír-
Niall: Lo siento, es que no me dejasteis parar por el camino –justificó-
Estallamos a risas. Y ahora sí, todos mojados, embarrados y sucios regresamos a nuestro hogar.
sábado, 13 de abril de 2013
Capítulo 74
Instantáneamente mi expresión se transformó y me incliné sobre la camilla aún tomando su mano.
Harry: La verdad es más importante que los hechos –pronunció justo antes de besarme como nunca lo había hecho-
Él tenía razón; sabía que lo amaba y que jamás dejaría de hacerlo, y eso era lo único que en verdad importaba. Nos mantuvimos abrazandonos unos minutos pero entonces el doctor anunció que la operación debía comenzar. No había tiempo para dar más vueltas.
Mi prometido se acercó hacia mí y susurró:
–Elisa, quiero que sepas que nuestro amor es más grande que esto. No me interesa lo que pase hoy, porque a pesar de cualquier resultado nada cambiará; me seguirás volviendo loco de la misma manera en que lo haces cada vez que respiras. Seguiré siendo eternamente tuyo.
Yo: Te amo –curve mi labio formando una leve sonrisa-
Harry: Y yo a ti, bonita.
Todos abandonaron la habitación con excepción de Hyllard y sus enfermeras, quienes ya estaban preparados para empezar.
Mi corazón se echó a latir tan rápido que no lograba escuchar nada a mí alrededor. Entonces sentí dos fríos dedos sobre mi brazo y luego un doloroso pinchazo. Era la anestesia. De a poquito mis ojos comenzaron a cerrarse. Desde ese momento fue como si haya dejado de existir. No oía nada.
Luego por fin “desperté”. Tenía un impresionante ardor en las mejillas y un espeso dolor bajo los ojos. Intenté abrirlos para ver si había funcionado pero no lo pude lograr, mi rostro estaba completamente vendado.
Hyllard: Hola dormilona –dijo amablemente, parecía nervioso- ¿Cómo te sientes?
Yo: Me duele la cabeza –contesté sosteniéndola entre las manos-
Hyllard: Eso significa que todavía tienes que descansar.
Yo: ¡Pero no tengo sueño! –protesté haciendo un puchero-
Hyllard: Por favor _______(tn), necesito que sigas al pie de la letra mis indicaciones. Es imprescindible –insistió-
Asentí sin reclamar nada más, no tenía ganas de discutir. Regresé a la posición anterior y en menos de lo que imaginaba, me dormí. Tuve una horrible pesadilla. Estaba en un lugar completamente blanco donde me encontraba sobre aquella misma camilla, y cuando abría los ojos seguía ciega. Harry se iba para siempre. Desperté con la respiración agitada.
Harry: ¿Estás bien, amor? –se preocupó-
Yo: Sí…, solo fue una pesadilla –respondí tranquilizándome-
Hyllard: Luego se la cuentas –interrumpió impaciente- Ahora es el momento.
Yo: ¿Me quitaré estas vendas? –tragué saliva-
Hyllard: Así es. Tú solo tienes que decirnos si puedes ver –trató de animarme, pero a él también se lo notaba intranquilo-
Yo: ¿Y si sigo ciega? –inquirí nuevamente-
Hyllard: Es una de las posibilidades, pero pensemos en positivo.
(TM): ¿Estás lista, hija?
Yo: Sí, eso creo…
Hyllard: Muy bien –suspiró- Entonces hagámoslo. Tres…, dos…, uno y medio…, uno…, cero…
Paulatinamente fui desenvolviendo aquel vendaje que envolvía mi rostro, y cuando al fin lo obtuve comencé a abrir mis ojos detenidamente. ¿Volvería a ver? ¿Podría contemplar de nuevo a las personas que tanto amaba?
Hubiese sido perfecto poder decir que ya no estaba ciega, que después de largos años estaba viendo esa única y especial hermosura de Harry, sus rulos, sus ojos, su sonrisa…pero no. Distinguía exactamente lo mismo que siempre: oscuridad.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y pegué un gritito de impotencia. Rápidamente me abrazaron. Y allí, durante todo el tiempo que duró el abrazo pude darme cuenta de algo: cuando lo único que queda es el amor, te darás cuenta por primera vez de que el amor es suficiente.
Harry: La verdad es más importante que los hechos –pronunció justo antes de besarme como nunca lo había hecho-
Él tenía razón; sabía que lo amaba y que jamás dejaría de hacerlo, y eso era lo único que en verdad importaba. Nos mantuvimos abrazandonos unos minutos pero entonces el doctor anunció que la operación debía comenzar. No había tiempo para dar más vueltas.
Mi prometido se acercó hacia mí y susurró:
–Elisa, quiero que sepas que nuestro amor es más grande que esto. No me interesa lo que pase hoy, porque a pesar de cualquier resultado nada cambiará; me seguirás volviendo loco de la misma manera en que lo haces cada vez que respiras. Seguiré siendo eternamente tuyo.
Yo: Te amo –curve mi labio formando una leve sonrisa-
Harry: Y yo a ti, bonita.
Todos abandonaron la habitación con excepción de Hyllard y sus enfermeras, quienes ya estaban preparados para empezar.
Mi corazón se echó a latir tan rápido que no lograba escuchar nada a mí alrededor. Entonces sentí dos fríos dedos sobre mi brazo y luego un doloroso pinchazo. Era la anestesia. De a poquito mis ojos comenzaron a cerrarse. Desde ese momento fue como si haya dejado de existir. No oía nada.
Luego por fin “desperté”. Tenía un impresionante ardor en las mejillas y un espeso dolor bajo los ojos. Intenté abrirlos para ver si había funcionado pero no lo pude lograr, mi rostro estaba completamente vendado.
Hyllard: Hola dormilona –dijo amablemente, parecía nervioso- ¿Cómo te sientes?
Yo: Me duele la cabeza –contesté sosteniéndola entre las manos-
Hyllard: Eso significa que todavía tienes que descansar.
Yo: ¡Pero no tengo sueño! –protesté haciendo un puchero-
Hyllard: Por favor _______(tn), necesito que sigas al pie de la letra mis indicaciones. Es imprescindible –insistió-
Asentí sin reclamar nada más, no tenía ganas de discutir. Regresé a la posición anterior y en menos de lo que imaginaba, me dormí. Tuve una horrible pesadilla. Estaba en un lugar completamente blanco donde me encontraba sobre aquella misma camilla, y cuando abría los ojos seguía ciega. Harry se iba para siempre. Desperté con la respiración agitada.
Harry: ¿Estás bien, amor? –se preocupó-
Yo: Sí…, solo fue una pesadilla –respondí tranquilizándome-
Hyllard: Luego se la cuentas –interrumpió impaciente- Ahora es el momento.
Yo: ¿Me quitaré estas vendas? –tragué saliva-
Hyllard: Así es. Tú solo tienes que decirnos si puedes ver –trató de animarme, pero a él también se lo notaba intranquilo-
Yo: ¿Y si sigo ciega? –inquirí nuevamente-
Hyllard: Es una de las posibilidades, pero pensemos en positivo.
(TM): ¿Estás lista, hija?
Yo: Sí, eso creo…
Hyllard: Muy bien –suspiró- Entonces hagámoslo. Tres…, dos…, uno y medio…, uno…, cero…
Paulatinamente fui desenvolviendo aquel vendaje que envolvía mi rostro, y cuando al fin lo obtuve comencé a abrir mis ojos detenidamente. ¿Volvería a ver? ¿Podría contemplar de nuevo a las personas que tanto amaba?
Hubiese sido perfecto poder decir que ya no estaba ciega, que después de largos años estaba viendo esa única y especial hermosura de Harry, sus rulos, sus ojos, su sonrisa…pero no. Distinguía exactamente lo mismo que siempre: oscuridad.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y pegué un gritito de impotencia. Rápidamente me abrazaron. Y allí, durante todo el tiempo que duró el abrazo pude darme cuenta de algo: cuando lo único que queda es el amor, te darás cuenta por primera vez de que el amor es suficiente.
Capítulo 73
Veinticuatro horas se habían esfumado, acompañadas de dolor y remordimiento.
Lo había estado llamando y tratando de localizar durante todo el día, literalmente. Odiaba decirlo pero esta vez, como raramente sucedía, estaba arrepentida.
Los chicos también me ayudaban a buscarlo; pero no había forma, Harry no mostraba señales de vida.
Probablemente él se encontraba más dolido que yo. Nunca, en todo este tiempo que llevábamos juntos, lo había escuchado así; porque siendo sincera, solíamos discutir, pero no de esa manera. Y como si fuera poco, aquel era el día de mi operación. Después de todo lo que los dos anhelábamos que volviera a ver…, no me creía capaz de someterme a una cosa de esa magnitud sin su presencia.
Hubiese querido decir que esta situación no era distinta, que tenía la intuición de que volvería. Pero no era verdad.
Me levanté resignada de la cama, llevaba horas intentando dormir sin ningún resultado. Liam, Zayn, Niall, Louis y mis familiares esperaban en el jardín de la mansión.
Les regalé mi mejor sonrisa –dentro de lo posible– y me acerqué a ellos.
Esther: ¿Cómo estás hoy, cariño? –inquirió cariñosamente mi madre-
Yo: Bien…, creo –musité lanzando un leve suspiro-
Louis: No te preocupes, regresará –me abrazó-
Zayn: Harry no se perdería una cosa así por nada en el mundo –agregó seguro- Vamos, la operación es en un par de horas.
Mario: ¿Estás lista?
Yo: Sí, vamos.
Subimos a la gran camioneta y esta emprendió viaje.
Juntos trataban de distraerme, pero parecían aún más nerviosos que yo. Y en ese momento, llegaron mis dudas. ¿Qué pasaba si salía mal? No tenía idea de lo que pudiera suceder. ¿Acaso perdería mis ojos? Se lo fui a preguntar a mi madre, pero de un segundo al otro el vehículo se detuvo llevándose con el viento mi pregunta.
Entré a través de las puertas de aquel hospital otra vez. Ya me estaba acostumbrando a ir, y eso no me gustaba.
Nos sentamos en los mismos lugares que dos días atrás y aguardamos la llamada del doctor Hyllard.
Teníamos casi prohibido hablar, por lo que podíamos oír llantos y gritos de impotencia proviniendo desde el interior de varias habitaciones.
Entonces agradecí que no me hallara en ninguna de esas horrorosas situaciones y me di cuenta de la suerte que había tenido al sobrevivir al accidente en el avión hacia ya unos años.
El doctor al fin pronunció mi nombre, me aproximé a él y anunció que ya era hora. Desde ese instante en adelante las cosas se pusieron complicadas.
Mi corazón latía a la velocidad de la luz. Estaba acostada sobre la camilla de una habitación, sin tener ni la mínima idea de lo que pudiese llegar a pasar luego. Sabía que me encontraba en algo sumamente peligroso.
Todos los chicos me desearon suerte, pero nada era lo mismo sin él.
Respiré una bocanada de aire y no pude evitar el llanto. Lágrimas cayeron desde mis mejillas hacia el suelo. Me sentía débil.
Pero por esas cosas de la vida que nunca lograré comprender, su mano tomó la mía.
Lo había estado llamando y tratando de localizar durante todo el día, literalmente. Odiaba decirlo pero esta vez, como raramente sucedía, estaba arrepentida.
Los chicos también me ayudaban a buscarlo; pero no había forma, Harry no mostraba señales de vida.
Probablemente él se encontraba más dolido que yo. Nunca, en todo este tiempo que llevábamos juntos, lo había escuchado así; porque siendo sincera, solíamos discutir, pero no de esa manera. Y como si fuera poco, aquel era el día de mi operación. Después de todo lo que los dos anhelábamos que volviera a ver…, no me creía capaz de someterme a una cosa de esa magnitud sin su presencia.
Hubiese querido decir que esta situación no era distinta, que tenía la intuición de que volvería. Pero no era verdad.
Me levanté resignada de la cama, llevaba horas intentando dormir sin ningún resultado. Liam, Zayn, Niall, Louis y mis familiares esperaban en el jardín de la mansión.
Les regalé mi mejor sonrisa –dentro de lo posible– y me acerqué a ellos.
Esther: ¿Cómo estás hoy, cariño? –inquirió cariñosamente mi madre-
Yo: Bien…, creo –musité lanzando un leve suspiro-
Louis: No te preocupes, regresará –me abrazó-
Zayn: Harry no se perdería una cosa así por nada en el mundo –agregó seguro- Vamos, la operación es en un par de horas.
Mario: ¿Estás lista?
Yo: Sí, vamos.
Subimos a la gran camioneta y esta emprendió viaje.
Juntos trataban de distraerme, pero parecían aún más nerviosos que yo. Y en ese momento, llegaron mis dudas. ¿Qué pasaba si salía mal? No tenía idea de lo que pudiera suceder. ¿Acaso perdería mis ojos? Se lo fui a preguntar a mi madre, pero de un segundo al otro el vehículo se detuvo llevándose con el viento mi pregunta.
Entré a través de las puertas de aquel hospital otra vez. Ya me estaba acostumbrando a ir, y eso no me gustaba.
Nos sentamos en los mismos lugares que dos días atrás y aguardamos la llamada del doctor Hyllard.
Teníamos casi prohibido hablar, por lo que podíamos oír llantos y gritos de impotencia proviniendo desde el interior de varias habitaciones.
Entonces agradecí que no me hallara en ninguna de esas horrorosas situaciones y me di cuenta de la suerte que había tenido al sobrevivir al accidente en el avión hacia ya unos años.
El doctor al fin pronunció mi nombre, me aproximé a él y anunció que ya era hora. Desde ese instante en adelante las cosas se pusieron complicadas.
Mi corazón latía a la velocidad de la luz. Estaba acostada sobre la camilla de una habitación, sin tener ni la mínima idea de lo que pudiese llegar a pasar luego. Sabía que me encontraba en algo sumamente peligroso.
Todos los chicos me desearon suerte, pero nada era lo mismo sin él.
Respiré una bocanada de aire y no pude evitar el llanto. Lágrimas cayeron desde mis mejillas hacia el suelo. Me sentía débil.
Pero por esas cosas de la vida que nunca lograré comprender, su mano tomó la mía.
Capítulo 72
Inmediatamente salté del colchón, me acerqué a donde Harry se hallaba pero este se apartó.
Yo: Mi amor, escucha…, puedo explicarlo –intenté que se tranquilizara-
Harry: ¿Explicar qué? ¿Qué estabas a punto de tener sexo con mi amigo? –gritó alterado-
Yo: ¡Eso no es cierto! –reclamé-
Harry: No, claro que no –movió sus brazos irónicamente- ¡No soy idiota Elisa!
Yo: ¿Por qué no me escuchas? –inquirí-
Harry: Creí que eras diferente, al parecer todo este tiempo estuve equivocado.
Yo: ¡No lo hice a propósito! Pensé que tú eras él y solamente lo besé. Harry comprende que no puedo ver, simplemente fue una confusión –objeté-
Harry: ¿Te confundiste? –rió con sarcasmo-
Mientras discutíamos nos habíamos ido hasta el comedor. Era difícil, o mejor dicho, imposible que pudiéramos dejar de pelear. Es que la verdad era que así funcionábamos. Si uno de nosotros, cualquiera, estaba en desacuerdo con algo, lo decía sin pelos en la lengua.
Yo: Sí, me confundí. No entiendo por qué no me crees.
Harry: Vamos Elisa, los dos sabemos muy bien que siempre me reconoces aunque no tengas vista –continuó- No me digas que miento, ya que en tu baile de graduación solo fue necesario que mi mano tocara tu piel para que me reconocieras.
Yo: Lo sé; sí, me di cuenta de que él no eras tú, pero lo hice en el momento en que lo besaba –le expliqué-
Harry: ¡No puede ser que aún mantengas esa estúpida escusa! Madura de una vez –levantó el tono de su voz-
Yo: ¿Madurar? ¿Yo? –reí- Tienes razón, ¡quizás nunca debí haber regresado ! –esas palabras salieron de mi boca sin permiso; debí haber pensado antes de soltarlo-
Harry: Si eso es lo que quieres… ¡pues vete! –dijo en un sollozo, y su voz se quebró-
Yo: ¿Por qué no te vas tú?
No había manera. Esto acabaría mal. Y los dos sabíamos que nos arrepentiríamos. Eso era lo malo de formar parte de una relación donde las dos personas eran insoportablemente orgullosas.
Harry: Lo haré, me largo de aquí.
El muchacho tomó su chaqueta y desapareció acompañado de un fuerte portazo. Caí rendida al suelo y comencé a llorar. Enseguida sentí una mano sobre mi hombro.
–Descuida, ya se le pasará –musitó la voz consoladora de Niall.
No pude decir nada. Lo abracé y permanecí llorando sobre su pecho. ¿Qué acababa de hacer? Lo había arruinado; justo ahora que tenía la operación adelante.
Quería dejar todo, encerrarme en un oscuro lugar y si era necesario terminar con mi triste vida. ¿Pero qué lograría con eso? Absolutamente nada.
Pero luego recordé lo que alguna vez mi madre había dicho: Todo estará bien al final. Si no está bien, entonces no es el final.
Y aquel, definitivamente no era el final. Elisa Hernando nunca se rendía sin antes pelear.
Yo: Mi amor, escucha…, puedo explicarlo –intenté que se tranquilizara-
Harry: ¿Explicar qué? ¿Qué estabas a punto de tener sexo con mi amigo? –gritó alterado-
Yo: ¡Eso no es cierto! –reclamé-
Harry: No, claro que no –movió sus brazos irónicamente- ¡No soy idiota Elisa!
Yo: ¿Por qué no me escuchas? –inquirí-
Harry: Creí que eras diferente, al parecer todo este tiempo estuve equivocado.
Yo: ¡No lo hice a propósito! Pensé que tú eras él y solamente lo besé. Harry comprende que no puedo ver, simplemente fue una confusión –objeté-
Harry: ¿Te confundiste? –rió con sarcasmo-
Mientras discutíamos nos habíamos ido hasta el comedor. Era difícil, o mejor dicho, imposible que pudiéramos dejar de pelear. Es que la verdad era que así funcionábamos. Si uno de nosotros, cualquiera, estaba en desacuerdo con algo, lo decía sin pelos en la lengua.
Yo: Sí, me confundí. No entiendo por qué no me crees.
Harry: Vamos Elisa, los dos sabemos muy bien que siempre me reconoces aunque no tengas vista –continuó- No me digas que miento, ya que en tu baile de graduación solo fue necesario que mi mano tocara tu piel para que me reconocieras.
Yo: Lo sé; sí, me di cuenta de que él no eras tú, pero lo hice en el momento en que lo besaba –le expliqué-
Harry: ¡No puede ser que aún mantengas esa estúpida escusa! Madura de una vez –levantó el tono de su voz-
Yo: ¿Madurar? ¿Yo? –reí- Tienes razón, ¡quizás nunca debí haber regresado ! –esas palabras salieron de mi boca sin permiso; debí haber pensado antes de soltarlo-
Harry: Si eso es lo que quieres… ¡pues vete! –dijo en un sollozo, y su voz se quebró-
Yo: ¿Por qué no te vas tú?
No había manera. Esto acabaría mal. Y los dos sabíamos que nos arrepentiríamos. Eso era lo malo de formar parte de una relación donde las dos personas eran insoportablemente orgullosas.
Harry: Lo haré, me largo de aquí.
El muchacho tomó su chaqueta y desapareció acompañado de un fuerte portazo. Caí rendida al suelo y comencé a llorar. Enseguida sentí una mano sobre mi hombro.
–Descuida, ya se le pasará –musitó la voz consoladora de Niall.
No pude decir nada. Lo abracé y permanecí llorando sobre su pecho. ¿Qué acababa de hacer? Lo había arruinado; justo ahora que tenía la operación adelante.
Quería dejar todo, encerrarme en un oscuro lugar y si era necesario terminar con mi triste vida. ¿Pero qué lograría con eso? Absolutamente nada.
Pero luego recordé lo que alguna vez mi madre había dicho: Todo estará bien al final. Si no está bien, entonces no es el final.
Y aquel, definitivamente no era el final. Elisa Hernando nunca se rendía sin antes pelear.
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