viernes, 5 de abril de 2013

Capítulo 50

Se mantuvo todo el camino con una enorme sonrisa pícara, no entendía el por qué de esa alegría, pero hacía que no le lograse sacar la vista a sus perfectos dientes.
Después de unos instantes, su sonrisa se hizo más pronunciada.
Yo: Harry, estamos yendo en la dirección incorrecta –dije con impaciencia-
Harry: Lo sé.
Yo: ¿A dónde nos dirigimos exactamente?
Harry: Es un lugar al que me gusta ir cuando hace buen tiempo.
Nos mantuvimos en silencio el resto del trayecto. Ambos nos pusimos a mirar por las ventanillas, mientas yo intentaba deducir que tenía en mente.
Fue cuando nos detuvimos en un espacioso aparcamiento. Debía haber veinte coches allí. La tarde era cálida, mucho más de lo que había estado en un mes. Si mi instinto no fallaba –cosa extraña porque normalmente lo hacía– estábamos en un campo para globos aerostáticos.
Nos dedicamos a caminar un rato, mientas el me explicaba detalladamente el lugar.
Esta sería mi primera vez en un sitio así, la cosa fue que cuando nos detuvimos cerca de un descapotable amarillo Harry me tomó de la mano y me tiró hacia uno de los globos aerostáticos. Yo me solté.
Harry: ¿No te animas? ¿Qué paso con la Elisa que no le teme a nada? –hizo un puchero-
Yo: ¿Sabes qué? Mejor te espero aquí.
Harry: Vamos… no es tan malo como parece –suplicó-
Yo: De verdad le temo a las alturas –protesté en vano-
Harry: Humm…
Yo: ¿Qué?
Harry: Creo que voy a tener que suplicarte un poco como solía hacerlo –pareció meditarlo-
Yo: ¿Cómo?
Harry: De este modo –me observó profundamente y se rió entre dientes-
Apoyó sus manos sobre el reluciente descapotable, colocándolas una a cada lado de mi cabeza, forzándome a terminar atrapada entre su cuerpo y la pared del vehículo. Se ladeó acercándose aún más, con los labios a escasos centímetros de los míos, tragué saliva.
Harry: Cuéntame –exhaló y creí que me caería, pero sus brazos me lo impidieron- ¿Qué es textualmente lo que te asusta?
Yo: Bueno…yo, cuando era pequeña me caí del tercer piso de un edificio y casi pierdo la vida –intenté regular mis latidos y ordenar las ideas-
Torció su cabeza y sus labios tocaron suavemente la cavidad de mi garganta.
Harry: Nunca me había puesto a pensar en la facilidad que tienes para meterte en problemas –dejó salir una sonrisa pícara-
Yo: Eso no es cierto –reclamé con dificultad para respirar-
Harry: ¿A no?
Me rozó con el extremo de su nariz, trazando una línea curva por el largo de mi cuello.
Yo: Podría considerarlo –me esforcé en no perder la concentración, pero esta ya me había dejado desde el segundo en el que había comenzado a tocar mi piel-
Harry: Eli, si subimos juntos no te pasará nada, ¿confías en mi?
Yo: Es difícil hacerlo si te acercas de esta manera–susurré casi de manera inaudible-
Harry: ¿Qué dijiste? –intentó entender, pero claramente no puso demasiada atención-
Sus labios comenzaron a ascender hasta llegar a la comisura de mis labios. Hizo un suave movimiento que provocó que se me erizara cada parte del cuerpo.
Harry: ¿Has terminado ya de considerarlo?
Yo: Eh…sí –dije como si hubiera podido siquiera unir un solo pensamiento-
Harry: Entonces, ¿subirás o no? –murmuró contra mi piel-
Yo: Tú ganas –mascullé. No podía conseguir ningún amparo que funcionara, nada que me hiciera marcar un solo punto. Si el se acercaba así, mis pensamientos se nublaban.
Atrapó mi rostro con sus cálidas manos, y en un movimiento rápido convirtió nuestros labios en dos objetos compactos. Sus besos me llevaban a la estratosfera, incluso más lejos. Mis brazos se enroscaron ingratamente alrededor de su cabeza y me apreté hacia el. Nos separamos para respirar y luego continuamos.
Pero no pudimos seguir por mucho tiempo; la alarma del deslumbrante descapotable empezó a sonar desagradablemente, haciéndonos separar de un salto.
Luego entrelazó su mano con la mía y, como dos niños, comenzamos a correr lo más lejos posible.
Sonrió victoriosamente al llegar al globo y, resignada, subí con el.
Al principio fue verdaderamente horrible, sentí que vomitaría, pero la simple mirada de Harry que claramente me había querido decir que no pasaría nada malo, me tranquilizó. La perspectiva desde allí arriba era preciosa. Se podía ver todo. Definitivamente esto era mucho mejor que el parque de atracciones. Quedarme observando el cielo ahí junto a él era inmejorable.
Intentaba mirarlo y sonreír, pero era imposible no recordar que en menos de 24 horas se iría.
En un momento intercambiamos miradas, fueron románticas al principio, pero después se transformaron en nostálgicas.
Era increíble como podía estar tan enamorada del hombre que tenía frente a mis ojos; el que me quitaba el sueño, me hacía sentir especial, y me amaba tanto como yo a el.
Tenía que admitir que lo extrañaría, que ya nada sería lo mismo sin él.
Estuvimos más de dos horas volando, pero luego recordé que tenía que llevarlo a casa para la despedida, que ya tendría que haber empezado. Era una cabeza dura, ¿cómo podía distraerme tanto estando con el?; el tiempo así se pasaba volando, pero cuando no estaba, un día era un siglo.


La vuelta a la mansión fue silenciosa, él no sabía nada de la despedida y se preguntaba porque me había querido ir. No me gustaba verlo así, pero eran las consecuencias de las despedidas.
Yo: Llegamos –musité apagada-
Harry: ¿Puedo preguntarte algo?
Yo: Claro.
Harry: Elisa, cuando me miras a los ojos no hay otro lugar en el que quisiera estar –tocó mis mejillas-
Yo: Harry por favor –pedí-
Harry: Discúlpame, es que simplemente quiero que lo pienses un segundo más… ya sabes, pídeme que no me vaya y me quedo –me miró intensamente-
Lo medite unos minutos y finalmente me dejé vencer.
Yo: Quiero que vayas.
Ni yo me lo creía; me dolía tanto hacer eso, solo quería lo mejor para él, pero me olvidé de pensar en nosotros.
Harry: Si eso quieres, eso haré –susurró abriendo la puerta-
Al poner un solo pie dentro de la casa, una manada de locos, o al menos eso parecía vinieron y se abalanzaron sobre el a abrazarlo.
Ninguno de los presentes pudo evitar llorar, ni siquiera yo, que miraba la escena desde fuera.
Nos sentamos alrededor de la mesa del comedor, no conocía ni a la mitad. Pero fue realmente hermoso ver el cariño que se tenían entre ellos. Contaron anécdotas y locuras que simplemente me dejaron sin respiración.
Así, entre risas y llantos, caricias y abrazos; nos mantuvimos hasta altas horas de la madrugada. Incluso Harry me dedicó una canción que hizo todo más doloroso aún.
Harry: Quiero decirosalgo a todos, esa chica que veis ahí, la más hermosa –me señaló- Bueno, estoy totalmente enamorado de ella, quizás algunos no lo sabían, pero me gustaría que ahora lo sepan –se le cayeron unas lágrimas- Es el amor de mi vida, hace que quiera ser un hombre mejor cada día, con cada sonrisa, cada beso; solamente me di cuenta de que es ella, ella es la indicada. Quisiera decirles que no la echaré de menos, pero no puedo, porque aún no me he ido y ya la extraño. Me enseñó a ver el mundo desde otro lado, a sonreír ante los problemas y buscarles un sentido, gracias Elisa, gracias por existir, te inventaría de no haberte conocido –dijo y me abrazó como nunca antes- Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Mil veces que pudiera vivir y mil veces repetiría la misma historia de amor contigo. Si me miras verás lo que siento, no puedo dejar de amarte ni un instante en mis pensamientos. Mis ojos te miran diciéndote que te amo. Esta canción es para ti –tomó mi mano y comenzó a cantar con su espectacular voz, Moments- Shut the door, turn the light off, I wanna be with you, I wanna feel your love I wanna lay beside you, I cannot hide this even though I try.Su voz se introdujo a lo más profundo de mí haciéndole cosquillas a mi oído, sentí a mi corazón partirse en dos.
Heart beats harder, time escapes me. Trebling hands touch skin, it makes this harder –continuó destrozado- If we could only have this life for one more day; If we could only turn back time...You know i'll be you life, your voice, your reason to be –intentó seguir pero su llanto se lo impidió-
Nos besamos apasionadamente, esta vez sí lo sentí, este era el beso de despedida; el último adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario